Plaza liberada
Son muchas las plazas donde el corazón
atrapado, grita y clama,
como la nuestra,
donde la historia no se ha fijado,
y ha pasado rauda a nuestro lado.
No son pocos,
los que sienten esa opresión en las manos,
los que arrastran pesos en el diario existir,
los que no respiran,
los que no ven con los ojos,
por que la plaza está aprisionada.
Por las tardes,
llegan y observan desde fuera,
cómo lejanos,
ajenos a nuestra plaza.
Las luces,
encadescentes
por las noches traen algo de calor
a las humedades frías de nuestra plaza
y vuelan en la noche los ayes
que desgarran las metálicas barras de nuestra plaza
pero no las corroen,
sino que las fortalecen.
¿Dónde están?
los que se pararon detrás de las rejas,
los que nos hablaron y encantaron,
los que tantas cosas dijeron
tantas que hoy
ya se diluyeron en nuestra memoria
¿Dónde están?
La plaza,
nuestra plaza,
sólo se liberará cuando seamos,
cuando la conciencia se eleve como nubes,
nuestra hermosa plaza será liberada,
cuando nos estrechemos las manos
y los brazos se extiendan por encima de las barras,
solo allí los abrazos correrán al viento
los besos fluirán,
y las lagrimas de los corazones acongojados
nos hagan hermanos
no habitantes, ni pobladores
sino hermanos, iguales y distintos,
hermanos conscientes de su riqueza.
Será liberada,
cuando nuestras voces se hagan una
una sola,
que quiebre los goznes de las rejas
y esa hermosa plaza
será una plaza liberada.
PRN