Quejidos
Descaro
y quejidos
musitan sobre las cabezas.
¿Cómo escapar?
de la melosa rutina,
que va deteniendo
el sentido común,
ofreciendo solamente
el aíre de la monotonía que desgrana
la realeza de las sonrisas,
y que solo muestra en el horizonte
la miseria que trastoca
los destellos de la alegría.
¿Cómo?
qué acciones
cual diligente general
asumir
para transformar
la dureza de la mentira
hecho edificio,
una estructura que sostiene,
miles de escritorios,
sellos y fólderes
en cuya instrumentalidad
se van desgajando poco a poco,
lentamente
los deseos,
perdidos y abandonados,
de miles de personas
que se van desgastando,
de tanto golpearse
unas a otras,
tratando de entrar
a ese lugar donde
todo brilla
pero nada es oro.
Tamaña insensatez,
tan grande como la mía propia,
hacen que las preguntas se abulten,
se atraquen,
en incógnitas que
estallan en nuestra conciencia,
¿Dónde esta?
¿Cómo?
¿Por qué la necesitamos tanto? ...
quizá, será por que somos humanos.
PRN